Plan Nacional de Desarrollo del Sector Minero

Desde el año 2008 con el nuevo acuerdo de convivencia en el país, plasmado en la Carta Magna, quedaron explícitos los sectores estratégicos, concebidos como aquellos que por su trascendencia y magnitud tienen decisiva influencia económica, social, política o ambiental, y que deberán orientarse al pleno desarrollo de los derechos y al interés social; precisando entre ellos a los recursos naturales no renovables

Ante lo expuesto, el Gobierno ha tomado la decisión de fomentar la actividad minera en todas sus fases y regímenes, con el fin de implementar políticas sectoriales con responsabilidad social y ambiental, impulsando el desarrollo de distintos proyectos mineros, y con la decisión de establecer reglas claras para atraer la inversión de empresas nacionales y extranjeras socialmente responsables y con altos estándares ambientales que colaboren en el desarrollo del sector.

La minería no es nueva en la historia del Ecuador, misma que data desde la época precolonial. Uno de los hitos para el surgimiento de las actividades mineras se dio con el acuerdo alcanzado a principios del siglo XX entre el Estado y la empresa South American Development Company – SADCO, que dio origen a la conformación de asentamientos humanos, asociadas casi en su totalidad al desarrollo de actividades mineras. Como efecto de la salida SADCO de Portovelo, se conformó la Compañía Industrial Minera Asociada (CIMA), que realizó trabajos hasta los años 70 del siglo antes mencionado, dejando la explotación en manos de mineros artesanales y pequeños mineros. En los años 80, se redescubrió Nambija y se conocieron los yacimientos de Ponce Enríquez y Cerro Pelado.

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Debido al débil proceso de desarrollo minero, a la inadecuada legislación y desorganización, no progresó este importante sector. Bajo este contexto, la nueva administración del Estado identificó la necesidad de impulsar la minería, mediante el fortalecimiento de la institucionalidad, financiamiento, participación social, estimular el desarrollo de los territorios, reducir el impacto ambiental y social de las actividades mineras, con la finalidad de incrementar el producto interno bruto, convirtiéndose en una fuente importante de recursos para el cambio de la matriz productiva de forma que permita enfrentar los desafíos que el país tendrá en los años venideros.

Acorde con el desarrollo de los proyectos mineros y el cartografiado geológico que se dispone, Ecuador se encuentra ante una oportunidad única de atraer capitales de inversión para el desarrollo de la minería. Para el efecto, se requiere de un sector fuerte, que genere riqueza en el desarrollo de la industria del país. La minería ha sido identificada como una actividad para generar condiciones de desarrollo sustentable a nivel local, regional y nacional; es por ello que el Estado emprendió una revisión sistémica y programática de los procesos y regímenes que la conforman, a fin de generar el crecimiento de la industria que permita una distribución justa de sus beneficios para el Estado, la economía, la comunidad y el ambiente.